El verano: beneficios y riesgos para la boca

Cómo afecta el verano a la salud bucodental

El verano, con sus horas de sol, trae muchos beneficios a nuestra salud, incluida la boca, pero también algún riesgo. ¡Toma nota de todos ellos!

El verano es sinónimo de playa, ratos para compartir con quienes más queremos, vacaciones, diversión… Todo ellos presidido por largos ratos de sol. El astro rey tiene múltiples beneficios sobre nuestra salud, pero también algunos riesgos. Analizamos los relacionados con la salud bucodental.

Cómo beneficia el verano a la boca
El sol es una fuente única de vitamina D, que hace que no sólo nuestros huesos, sino también nuestros dientes se mantenga fuertes y sanos. Recuerda que siempre debes proteger tu piel con una crema de fotoprotección muy alta y has de evitar la exposición en las horas centrales del día, de 12 a 17 horas. Además, durante el resto del año conviene que camines una media hora diaria al sol para que tu cuerpo reciba las dosis que necesita de vitamina D.

Los riesgos del verano para la boca
Hay cinco frentes en los que debes concentrarte sobremanera durante el periodo estival para que tu sonrisa no acabe las vacaciones como la gran perjudicada.
1. Las caries
El 90% de la población mundial padece caries en algún momento de su vida según la Organización Mundial de la Salud. Los helados, los granizados, los refrescos azucarados… que solemos tomar en verano elevan el riesgo de padecerlas si no cuidamos más aún nuestra higiene dental diaria. Procura no tomarlos con demasiada frecuencia y lava siempre tus dientes después de cada comida o cuando tomes alimentos azucarados.
2. La deshidratación
El calor eleva el riesgo de deshidratación y origina sed. Lo adecuado es aliviarla con agua fresca, evitando las bebidas azucaradas por las caries que podrían causar y las excesivamente carbonatadas porque daña el esmalte. Toma agua siempre que tengas sensación de tener la boca seca. Una boca sin saliva causará halitosis.
3. La relajación con la higiene
La falta de cepillado aumenta el riesgo de sufrir caries, enfermedad de las encías y, a largo plazo, la pérdida de los dientes. Además, el picoteo entre horas sin lavarnos los dientes después hace que nuestra boca esté expuesta a gérmenes y bacterias durante demasiado tiempo. Si no tienes un cepillo de dientes a mano, al menos enjuágate la boca con agua de forma enérgica para arrastrar todos los restos que queden en la boca.
4. El cloro de las piscinas
Está demostrado que los nadadores que pasan mucho tiempo en contacto con el cloro y las sustancias químicas que se emplean en el mantenimiento de las piscinas acumulan más sarro en sus dientes. Las proteínas de la saliva que lo evitan se descomponen rápidamente en contacto con el pH del agua de la piscina y forman depósitos orgánicos en los dientes, de color marrón. De nuevo una adecuada higiene dental nos ayudará a evitarlo.
5. La hipersensibilidad
Es más frecuente notar mucha sensibilidad en los dientes cuando se bebe algo muy frío o muy caliente en verano. Procura no someter a tu boca a grandes cambios de temperatura.

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