Las ventajas de cada tipo de bracket

A cada bracket, sus características

Valorar en profundidad las ventajas de cada tipo de bracket es fundamental antes de iniciar el tratamiento.

Un bracket es una pequeña pieza fabricada en una gran variedad de aleaciones de metal, plásticos y resinas sintéticas que se adhieren a la superficie del diente y que, mediante su unión por un arco de ortodoncia, son capaces de modificar la posición de las piezas y las estructuras mandibulares hasta conseguir una sonrisa perfecta y una mordida correcta.

Los brackets son una parte fundamental de cualquier tratamiento de ortodoncia, sino la más importante y la técnica ortodóntica ha avanzado tanto que nos permite disponer de una enorme variedad de materiales y opciones.

En este post nos proponemos analizar las principales ventajas de cada tipo de bracket para ayudarte en la elección del tratamiento que más te conviene.

Los brackets metálicos

Son los más antiguos y conocidos por el público en general. Están hechos en metales inoxidables y completamente seguros para la boca. Su principal ventaja es su resistencia y versatilidad. Pueden pegarse tantas veces como sean necesarias si se desprenden o rompen, lo que hacen de ellos el material más usado en ortodoncias infantiles, ya que los pequeños pueden tener dificultades para cuidar su aparato. Además, la diferencia de tonalidad entre el bracket y la pieza dental y su tamaño, algo mayor que en el resto de opciones, facilitan la limpieza de los mismos. Como último punto a favor cabría destacar que el tratamiento es algo más corto con este tipo de opción, por lo que también es ligeramente más barato.

Los brackets cerámicos

La opción estética más antigua que permitía reducir el impacto visual que suponían los brackets metálicos. Su punto fuerte es que apenas son visibles a simple vista pues su tono se iguala bastante con el de las piezas dentales. Además, son más pequeñitos y planos que los metálicos, lo que reduce las llagas y rozaduras al colocarlos por primera vez.

Los brackets Damon

También conocidos como brackets de autoligado, permiten prescindir de las tradicionales gomas usadas para unir unos brackets a otros mediante la instalación de un pequeño clip entre este y el arco de ortodoncia.

Además de la sustancial ventaja que supone no tener que cambiar las gomas, que pueden resultar antiestéticas por el cambio de color, con los brackets Damon se reducen los problemas de presión en la boca asociados a los primeros días de ortodoncia. La limpieza es más sencilla al no tener gomas y los tratamientos son ligeramente más cortos que con los metálicos tradicionales.

Los brackets Zafiro

Comparados en muchas ocasiones con los brackets cerámicos, en este caso no son del color de la pieza, sino prácticamente transparentes, lo que hace que se mimeticen a la perfección con nuestra sonrisa. Además, su color no se ve alterado por la acción de la comida, bebidas como el café o el té y el consumo de tabaco.

Recuerda que todos estos brackets pueden emplearse tanto en la cara externa de los dientes al modo tradicional, como en la interna, lo que se conoce como ortodoncia lingual, un tipo de tratamiento que también reduce el impacto visual de la ortodoncia.

La ortodoncia Invisalign

Aunque no emplea brackets, no queríamos dejar de hacer referencia a este tipo de ortodoncia que se basa en la colocación de alineadores dentales transparentes renovados cada dos semanas. El sistema Invisalign es muy práctico para aquellos pacientes con problemas de alergia a los materiales de los brackets o lo que no quieren llevarlos. Aunque a priori pueda parecerte un sistema sin inconvenientes ten en cuenta que los resultados del tratamiento dependerán de tu rigurosidad a la hora de llevarlo.

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