Los aparatos de expansión maxilar

La expansión maxilar, un tratamiento necesario

Algunos pacientes de ortodoncia necesitan una expansión maxilar de forma combinada.

La expansión maxilar es un tratamiento odontológico que puede ser necesario en aquellos pacientes en que su ortodoncia requiere ampliar el espacio disponible en las arcadas dentales, ya sea porque estas no encajan correctamente ya sea porque las piezas dentales no tienen espacio para desarrollarse sin molestar a las otras. Te contamos cuándo se usa y cómo funciona.

Cuándo se usa la expansión maxilar

Los tratamientos de expansión maxilar son necesarios para:

  • Corregir problemas de mordida.
  • Aumentar la longitud del arco dental para eliminar el apiñamiento dental.
  • Corregir las inclinaciones hacia dentro en la parte posterior de los dientes.

Antes de usar este tratamiento se requiere un diagnóstico completo para determinar qué problema hace necesaria la expansión maxilar, ya que todos los aparatos no son iguales. Te someterán a radiografías y medirán las arcadas, además de examinar el cierre de las placas que forman el paladar.

El tratamiento con expansión maxilar

Aunque hay ciertas restricciones a su uso según la edad, las condiciones músculo-esqueléticas de la boca y la presencia de enfermedades periodontales, el tratamiento con expansión maxilar es posible y factible tanto en niños como en adultos. De hecho, al ser las estructuras faciales de los niños más moldeables es un tratamiento perfecto en ellos y muchos odontopediatras se deciden por poner un aparato de expansión maxilar mucho antes del tratamiento con brackets para solucionar problemas de mordida de forma muy primitiva, algo que permite reducir el tiempo en que los brackets consiguen una dentadura perfecta.

El tratamiento se basa en la colocación de un aparato en el paladar con una pequeñísima rueda en el centro. El aparato ejerce fuerzas hacia fuera para conseguir que la arcada dental se amplíe y adquiere la curvatura adecuada para garantizar una correcta mordida y una buena posición de los dientes.

Periódicamente, y siguiendo las instrucciones de tu ortodoncista, irás dando media vuelta a la rueda del aparato para que los hierros que lo forman se abran y se amplíe la longitud de la arcada.

El aparato en sí no debe causar dolor, pero sí puedes notar una ligera molestia y dificultad para hablar los primeros días, así como sensación de agujetas en las mandíbulas, fruto de la presión ejercida por los hierros. Pronto te acostumbrarás a él y llevarás tu día a día sin notar su presencia.

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