10 señales de alerta para ir al dentista

Los problemas de no ir al dentista

Ir al dentista al menos una vez al año nos permite detectar cualquier problema bucodental y tratarlo de forma precoz.

Al menos una vez al año. Ese es el consejo general de todos los especialistas en Salud cuando hablan de las veces que debemos ir al dentista. Y pese a esta recomendación, y a que las consultas permiten detectar problemas bucodentales en fases muy iniciales y tratarlos de forma precoz, solo el 65% de personas en España cumple el consejo.
¿Y por qué no vamos a consulta pese a su importancia? En la mayoría de los casos los pacientes aluden a motivos económicos –cerca del 50% de personas– y a la falta de tiempo por sus exigencias laborales.
La realidad nos demuestra que solo nos animamos a ir al dentista cuando notamos molestias en la boca, temiendo la presencia de caries o gingivitis, las enfermedades bucales más comunes.

10 señales de alerta
Teniendo esta realidad clara, hemos recopilado los 10 síntomas que deberían ponerte en marcha y acudir a la consulta de tu dentista.
Recuerda que lo mejor sería no esperar a que estas señales se manifiesten pues tu patología podría complicarse.
1. Dolor o inflamación en la cavidad bucal. La sensación de dolor tanto en las piezas dentales como en las encías, el paladar o la lengua son la señal inequívoca de que algo no va bien. Puedes tomar un analgésico para calmar la molestia, pero debes acudir a tu dentista cuanto antes aunque dejes de notarlo con la medicación.
2. Sensibilidad dental. Es un síntoma muy frecuente en muchos pacientes que suele estar detrás de muchos casos de gingivitis o caries.
3. Inflamación o sangrado de encías. La fricción del cepillo de dientes contra las encías no debería causar ni dolor ni sangrado. Si es así, acude enseguida a tu dentistas pues puedes tener gingivitis.
4. Si te cuesta masticar o tragar.
5. La sensación de tener la boca seca o notar mal aliento.
6. Si aprecias un desgaste de las piezas dentales. Suele estar causado por el bruxismo y debe abordarse cuanto antes para evitar que el desgaste provoque la pérdida definitiva de la pieza.
7. Con los cambios hormonales. El embarazo, el posparto y trastornos hormonales como el hiper y el hipotiroidismo pueden afectar a la boca.
8. Si aprecias cambios de color en las piezas dentales.
9. Cuando tienes llagas frecuentes en el interior de la boca.
10. Ante enfermedades crónicas o de larga duración como la diabetes o tratamientos contra el cáncer.

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