Cómo afecta el tabaco a la salud bucal

El tabaco, el gran enemigo de tu boca

La nicotina, el alquitrán y los demás componentes del tabaco perjudican la salud de tus dientes y encías.

El 31 de mayo se celebra el Día Mundial Sin Tabaco, una jornada en que las autoridades políticas y sanitarias nos recuerdan los prejuicios que este hábito tiene sobre nuestra salud y la prensa enumera los mil y un métodos creados para desprenderse de esa sensación de necesidad de fumar.

Por todos es conocidos el terrible efecto del tabaco sobre nuestros pulmones, pero estos no son los únicos órganos afectados por el consumo de nicotina. Nuestra boca, con su lengua, sus dientes y sus encías, es la zona que está en mayor contacto con el cigarro y su humo y, por tanto, la gran perjudicada de su efecto. Te contamos cuáles son los daños más comunes que el tabaco causa en tu boca.

1. Dientes más amarillos

Es el signo más evidente y antiestético de un fumador. Está ocasionado por efecto del humo sobre el esmalte de las piezas y es muy difícil de solucionar aún empleando pastas dentales blanqueadoras. Los tratamientos blanqueantes tienen menos efecto también.

2. Halitosis más frecuente

La halitosis es una enfermedad periodontal en cuyo origen intervienen muchos factores: una mala alimentación, una mala higiene, factores genéticos... ¡y el tabaco! Los cigarrillos otorgan a nuestro aliento un olor muy característico y desagradable para muchas personas pero, además, en el caso de pacientes con halitosis su mal olor aumenta al fumar sobre todo por la acción del alquitrán. El tabaco también reseca las mucosas de la boca y las vías respiratorias y digestivas y hace que se genere menos saliva, que ayuda a lubricar la boca y desprenderla del mal aroma.

3. Reducción de los sentidos del gusto y el olfato

Está demostrado que fumar limita de forma creciente nuestra capacidad para oler y saborear. ¿No has oído nunca a un ex-fumador comentar que la comida le sabe mucho mejor desde que apagó el último pitillo? El gran problema es que la nicotina reduce la percepción de los sabores salados, algo que puede aumentar nuestra presión arterial indirectamente si cocinamos con demasiada sal porque todo nos sabe soso.

4. Encías enfermas

Los fumadores tienen tres veces más posibilidades de desarrollar enfermedades de las encías, como gingivitis o periodontitis. Y además, la acción del tabaco sobre las encías hace que estas sean más débiles, la circulación llegue peor a ellas y se muestre blanquecinas y no sangren con los cepillados. Esto, que puede parecerte una ventaja aparentemente es un gran inconveniente. El sangrado de encías es el síntoma que pone en alerta a los pacientes y odontólogos para detectar y tratar cualquier enfermedad de las encías. Si las tuyas no sangran, no las revisarás y puede que tu periodontitis sea detectada demasiado tarde.

5. Peores cicatrizaciones

La misma razón hace que la boca de un fumador sea menos favorable para llevar a cabo cualquier cirugía dental. Los empastes tienen más riesgo de infección, los injertos de encías y los implantes presentan tasas de fracaso dos veces mayores que en no fumadores y los procesos de curación y cicatrización son más largos, precisamente por esa falta de riego sanguíneo en la boca causada por el tabaco.

6. Mayor riesgo de cáncer oral

Todos sabemos que el consumo de cigarrillos está detrás de la mayoría de casos de cáncer de pulmón (no de todos). Pero además de elevar el riesgo de padecer esta enfermedad, el tabaco también nos hace más propensos al cáncer de lengua y laringe.

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