Cómo aliviar la sensibilidad dental en invierno

La sensibilidad dental en invierno, un enemigo más

La bajada de temperaturas y el viento helado puede hacer que aumente la sensibilidad dental en invierno.

Lluvia, viento, pocas horas de sol y frío, mucho frío, son elementos comunes al invierno, una estación que eleva los casos de sensibilidad dental. Te contamos cómo puedes combatirla.

Qué es la sensibilidad dental
Es una afectación de los dientes en la que una pérdida del esmalte por diversos factores provoca la exposición de la dentina. Las terminaciones nerviosas de las piezas se hipersensibilizan y provocan un dolor agudo al consumir alimentos muy fríos o muy calientes. La sensibilidad dental en invierno aumenta además por el aire frío, que puede causarnos la misma molestia que tomar un helado.

Las causas más comunes de la sensibilidad dental
1. Las caries. La enfermedad periodontal más frecuente en el mundo destruye el esmalte de forma progresiva, haciendo que aparezca la sensibilidad.
2. La retracción de las encías. Determinadas enfermedades bucales, como las gingivitis y las periodontitis, hacen las encías vayan perdiendo presencia en nuestra boca, haciendo las piezas más sensibles y llegando incluso a provocar su pérdida.
3. Tratamientos profesionales. Algunos tratamientos de limpieza dental y blanqueamiento pueden causarte cierta sensibilidad dental que, por suerte, es transitoria.

Evita la sensibilidad dental en invierno
1. Cuida tu alimentación. Evita los alimentos muy ácidos, como zumos de frutas o batidos, y los muy azucarados como los refrescos. Estos productos erosionan el esmalte dental y exponen la dentina, además de que aumentan el riesgo de caries. Este consejo es válido a lo largo de todo el año.
2. Ojo con las bebidas calientes. De la misma manera que en verano recomendamos tener cuidado con los helados y granizados, en invierno es fundamental que tengas cuidado con el deseo de tomar bebidas y comidas muy calientes para entrar en calor. Sopas, infusiones, chocolates a la taza o cafés pueden causarte la misma molestia que un granizado.
3. Sé riguroso con la higiene bucodental. No hay excusas en ningún momento del año para no cuidar nuestra higiene dental. Recuerda que debes cepillarte los dientes tres veces al día, siempre después de las comidas principales, y acabar repasando todos los espacios interdentales con seda dental y enjuagándote con un colutorio.
4. Echa mano del flúor. Es un mineral esencial para nuestra boca pues fortalece el esmalte y disminuye la erosión. Asegúrate de escoger una pasta de dientes que contenga flúor e incluye en tu dieta alimentos como el salmón, las sardinas, mariscos, pollo, lácteos como la leche y vegetales verdes como las espinacas o las lechugas que lo contienen de forma natural.
5. Abrígate bien. Si el viento es el principal enemigo de la sensibilidad dental en invierno no podemos aconsejarte nada mejor que que trates de evitarlo todo lo posible. Abriga siempre bien la zona de la garganta con bufandas, fulares o tubulares de forro polar, mantén la boca cerrada mientras paseas y, si te cuesta hacerlo, cúbrela con tu bufanda para evitar que el aire contacte con los dientes.

¿Y si llevo ortodoncia?
No es frecuente que los pacientes noten una elevación de la sensibilidad dental en invierno por culpa de los brackets, por lo que todos los consejos generales que hemos dado para el cuidado de la boca son útiles también aquí.
Sí es importante que seas especialmente cuidadoso con el tercer aspecto, el que habla de la higiene dental, para que los restos de comida, el sarro y la placa no se acumulen en tus dientes y encías y puedan aparecer caries y gingivitis que aumenten nuestra sensibilidad dental y pongan en riesgo la salud de toda la boca.

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