Cómo usar la seda dental

La seda dental, parte imprescindible del cepillado

 

Usar seda dental asegura que eliminamos todos los restos de placa

Cepillarse los dientes tres veces al día, después de cada comida principal, es un hábito que casi todos tenemos interiorizado; no lo es tanto el uso de la seda dental, un producto tremendamente útil en odontología. Acabar el cepillado limpiando los espacios interdentales con seda dental nos garantiza que estamos llevando a cada una higiene completa de la boca pues es precisamente entre las piezas donde suele concentrarse la placa.

Se calcula que la mala higiene de los espacios interdentales está detrás del 50% de los casos de caries que llegan a las consultas, además de causar enfermedades de las encías como la gingivitis.

¿Te parecen pocos motivos para aprender a usar la seda dental e incluirla en nuestra rutina diaria de cepillado?

La seda dental en 4 pasos

  1. Corta un trozo de seda dental.
  2. Enróllala entre los pulgares.
  3. Desliza arriba y abajo entre todos los huecos.
  4. Pasa a las demás piezas.
Los tipos de seda dental

En el mercado encontrarás una gran variedad de sabores de hilo o seda dental, pero en odontología importa más el material de que está hecha que su sabor.

La seda dental puede ser de nailon, encerado o no. En ese caso el hilo está formado por muchas hebras que pueden deshilacharse, sobre todo en zonas donde los dientes estén muy apiñados, complicando su uso. Otras son de un material llamado PTFE, con una sola hebra y que se desliza más fácilmente incluso por espacios muy reducidos.

Puedes probar con ambas y decantarte por la que te resulte más práctica pues ambas trabajan igual.

Cómo usar la seda dental

  • Corta un trozo de seda dental de unos 45 cm y enrolla una parte alrededor de tu anular. Ten en cuenta que sólo usaremos unos cinco cm para limpiar nuestras piezas y que el objetivo de este paso es sujetar la seda con firmeza.
  • Sostén el hilo bien tirante entre tus pulgares e introdúcelo con cuidado entre los espacios interdentales. Desliza hacia arriba y hacia abajo y curva el hilo alrededor de cada diente. Haz la maniobra con cuidado, sin tirones de la seda, pues podrías hacerte sangre en las encías.
  • Ve pasando de un espacio a otro. Para asegurarte de que no te olvidas de ninguno, sigue siempre la misma rutina: empezamos por el centro de la arcada inferior y nos desplazamos primero a derecha y luego a izquierda para pasar después a la arcada superior.
  • Intentaremos usar siempre secciones limpias de seda para todos los huecos. Si la seda dental está muy sucia podemos soltar parte de la que hemos enrollado en los dedos o cortar un trozo nuevo.

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