La importancia de la limpieza dental

Una limpieza dental al año

La limpieza dental elimina restos de placa y sarro.

Dice un refrán muy español que “una vez al año no hace daño”, y eso es lo que ocurre con la limpieza dental, uno de los tratamientos más demandados en las clínicas de odontología por la sencillez con que se aplica y los múltiples beneficios que reporta a nuestra boca.

En qué consiste la limpieza dental
Este tratamiento se basa en la eliminación del sarro y las manchas presentes en nuestros dientes y debajo de las encías. Es un proceso sencillo para el que no se requiere anestesia (pueden aplicarte una crema desensibilizadora en las encías para que no notes ninguna molestia) y que se desarrolla en apenas 30-40 minutos.

Su importancia radica en que permite retirar de la boca los restos dañinos que la pasta, el cepillo de dientes, el hilo dental y los enjuagues no consiguen aplacar. La eliminación del sarro en la base de los dientes y las encías nos evitará problemas recurrentes de gingivitis y piorrea, dos enfermedades de las encías más graves.

Cómo se hace una limpieza dental
A la hora de hacer una limpieza, tu dentista comenzará por la identificación de las zonas más afectadas por la placa bacteriana y el sarro. Para ello se usa una solución reveladora, una lupa y un raspador. Después, usando herramientas de ultrasonidos y curetas se procederá a la eliminación de la placa en la superficie de los dientes y bajo las encías. También te pasarán un chorro de agua a presión mezclada con bicarbonato que reduce manchas superficiales de café, tabaco, té y otros alimentos y bebidas.
Como el objetivo fundamental de la limpieza es garantizar que no queda nada de sarro ni placa en tu boca, el dentista repasará la base de todas tus piezas para asegurarse que no queda ningún resto bajo las encías, la zona de más difícil acceso en los cepillados convencionales.
Por último, se limpiarán los huecos interdentales con hilo dental y un pequeño cepillo y se pule la superficie de todas las piezas con una pasta fluorada y blanqueadora.
Además, es posible que te aplique un gel antiinflamatorio en las encías, ya que es una zona especialmente sensible que puede molestarte en las horas posteriores a la limpieza.

Recuerda que aunque la recomendación general es hacer una limpieza al año es posible que tu caso o las condiciones de tu boca exijan llevar a cabo el tratamiento con más frecuencia. La visita regular al dentista y seguir sus consejos nos permitirán mantener nuestra boca en perfecto estado.

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