La importancia de limpiarse la lengua

La lengua, nido de bacterias

 

La lengua contiene una enorme cantidad de bacterias que pueden eliminarse con el cepillado.

La lengua está en contacto permanente con todo lo que comemos y bebemos, pero también con multitud de bacterias que entran en ella a través del aire, el tabaco, los bolígrafos o las uñas que mordisqueamos… Por eso no es de extrañar que al final del día la lengua acumule una enorme cantidad de bacterias que pueden ocasionarnos problemas de halitosis y otras enfermedades orales.

Cepilla tu lengua cada día

Hoy en día pocos ciudadanos dudan de la importancia de cepillarse los dientes al menos tres veces al día (aunque no todos lo hagan). El cepillado permite mantener las estructuras dentales, tanto piezas como encías, libres de gérmenes y sanas. Y sin embargo, el cepillado con una pasta de dientes adecuada, la limpieza con seda y el enjuague con un colutorio no garantiza que nuestra boca esté completamente limpia precisamente por las bacterias que aún se mantienen en la lengua.

Y es que poca gente ha adquirido el hábito de terminar el cepillado dental pasando el cepillo por la lengua, un músculo que realiza incluso más funciones que los propios dientes. Aunque lo más recomendable sería terminar cada cepillado con la higiene de la lengua y los carrillos, empieza por hacerlo al menos una vez al día hasta que adquieras el hábito. En el mercado encontrarás cepillos con una cara externa rugosa que actúa perfectamente como limpiador lingual a modo de raspado desde la parte interna de la lengua a la externa para no arrastrar las bacterias más adentro.

No hace falta presionar en exceso pero sí repetir el movimiento varias veces, echando agua en el limpiador entre pasada y pasada. Después puedes hacerte el enjuague como habitualmente. Ten en cuenta que este sencillo gesto conseguirá un objetivo doble: eliminarás cantidad de bacterias causantes de caries y reducirás tus problemas de mal aliento si los padeces.

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