La sensibilidad dental y los alimentos fríos

El verano, ¿enemigo de la sensibilidad dental?

Los alimentos y bebidas fríos propios del buen tiempo pueden empeorar tu sensibilidad dental.
La llegada del calor y las buenas temperaturas hacen que nuestras papilas gustativas abracen con fuerza sabores propios del verano. Helados, granizados, batidos, bebidas con hielo, sopas y cremas frías… Todo vale para quitarnos la sensación agobiante de calor y calmar nuestra sed. Pero, ¿realmente vale todo? ¿Cómo pueden afectar esas nuevas rutinas alimentarias y de ocio a nuestros dientes? Probablemente más de lo que piensas.

Sobre todo por dos razones. La primera, que muchos de estos alimentos, sobre todo en forma de bebidas y postres, contienen una dosis grande de azúcares que elevan el riesgo de caries en nuestras piezas. La segunda, que la baja temperatura a que se encuentran puede agravar nuestros problemas de sensibilidad dental si ya los teníamos o hacer que aparezcan si antes no la habíamos notado.

Esto no quiere decir que no puedas disfrutar de las bondades del verano y sus productos típicos, pero sí que lo hagas con moderación y tomando algunas medidas para evitar que esa molesta sensación de “recalado” dental te amargue el día.
Qué es la sensibilidad dental
La sensibilidad dental no es una patología en sí que tu dentista deba tratar. Estamos, más bien, ante una sensación molesta que se produce cuando la dentina (la parte interna de tus dientes) queda expuesta a los agentes externos. Aquí te hablábamos con detalle sobre la sensibilidad y te dábamos algunos consejos para evitarla a lo largo de todo el año.

Toma nota de lo que sigue porque te será especialmente útil en los meses de calor y ante los sabores fríos.

Cómo evitar la sensibilidad dental con productos fríos

  1. Si vas a tomar algún alimento o bebida muy fríos, como un helado o un granizado, no lo hagas en cuanto te lo sirvan. Espera unos minutos para que el frío helador con que salen de la cámara frigorífica no dañe a tu boca.
  2. Las bebidas y alimentos muy ácidos desgastan el esmalte dental, haciendo que la dentina quede más expuesta y aumentando la sensibilidad. ¿Qué te parece sustituir ese refrescante granizado de limón por una horchata? No se trata de que no tomes ninguno en todo el verano, pero sí de que no abuses de ellos.
  3. Si notas que tu sensibilidad dental está especialmente acuciada estos meses, cambia tu cepillo de dientes por uno de filamentos extrasuaves para que el cepillado sea más liviano y puedas limpiar tu boca en profundidad y sin lastimarte. Además, elige una pasta de dientes para encías sensibles y un colutorio acorde.
  4. No pierdas tus rutinas habituales de higiene dental y continúa lavando tu boca después de cada comida y usando la seda dental y el enjuague bucal.
  5. El calor del verano hace que nuestro organismo retenga más líquidos que en otras épocas del año. Y esto también puede afectar a las encías. Si las notas inflamadas o sangran al cepillarte, acude a tu dentista para que compruebe que no hay ningún otro problema, como una gingivitis sin tratar.

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