Mitos y realidades sobre las muelas del juicio

Desvelamos la verdad sobre las muelas del juicio

A las muelas del juicio se les acusa de ocasionar dolor, de descolocar el resto de piezas... ¿Es todo verdad?

Están escondidas bajo tus encías, al final de cada arcada y en algún momento de tu vida pueden empezar a intentar brotar hacia el exterior. En ese camino para ver la luz pueden causar inflamación, dolor intenso, cefaleas, dificultades para descansar y comer... Las muelas del juicio son la bestia negra de muchos pacientes que acuden a la consulta desesperados y preocupados por todos los mitos que rodean a este tercer molar.

Repasamos los más frecuentes y te contamos qué hay de cierto y qué de falso en ellos.

Todos tenemos muelas del juicio. Falso

No es cierto. En algunas personas los terceros molares no se forman, en otros aparece sólo una pieza, sólo de un lado... Las posibilidades son muchas y variadas pero no siempre tiene que haber muelas del juicio.

Hay que sacar siempre las muelas del juicio. Falso

Sólo un bajísimo porcentaje de la población general no cuenta con espacio en las encías para el brote de estas piezas. Sólo cuando el molar queda retenido, está saliendo torcido, molesta al resto de piezas o causa dolor muy intenso es necesario sacarlo.

Las muelas del juicio pueden deformar el resto de la dentadura. Falso

Una sola pieza no tiene el poder de desplazar a las demás por sí misma. En todo caso alteraría la posición del segundo molar, que es con el que choca directamente. Los apiñamientos dentales que aparecen en la vida adulta son fruto de los rozamientos de todas las piezas entre sí, pero no necesariamente de las muelas del juicio.

Las muelas del juicio deben su nombre al dolor que causan. Falso

En contra de lo que se cree comúnmente, estas piezas no se llaman así porque el dolor que provocan nos haga volvernos locos sino por la edad a la que suelen brotar, entre los 16 y los 22 años, momento en que adquirimos madurez o, en otras palabras, “juicio”.

La extracción de los terceros molares es compleja. Verdad a medias

No tiene por qué ser complicada en todos los casos. Sólo cuando la pieza está muy torcida, presiona el nervio o queda atrapada bajo la encía la intervención puede complicarse ligeramente. En cualquier caso, los odontólogos cuentan con experiencia suficiente para su extracción. La intervención durará entre 20 y 40 minutos y no siempre tiene que aparecer hinchazón facial. Aún así, es muy probable que el dentista te recomiende aplicar hielo a nivel local para evitarlo.

No puedes lavarte los dientes después de una extracción. Falso

No sólo no hay inconveniente en que te cepilles sino que la higiene dental debe cuidarse más que nunca. Puedes usar hilo dental y enjuague bucal con normalidad pero es posible que tu odontólogo te recomiende hacer enjuages con agua tibia con sal, una mezcla que ayuda a la cicatrización y curación temprana de la zona.

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